La masonería en descubierto

Maurice Fara es uno de los pocos escritores que pueden referirse con auténtico conocimiento de causa a esa secta diabólica que es la Masonería, reiteradamente condenada por la Iglesia y presente en cuanta intriga internacional se fragua.

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Acerca de este libro
La masonería, su historia, sus orígenes, su organización, sus fines, sus medios, sus armas; tal es el asunto que me propongo abordar en este libro. Existencias enteras se han consagrado a las investigaciones sobre esta materia, cuya literatura es tan rica como variada. Por mi parte, nada nuevo he de decir en esta breve exposición, en la que sólo daré un resumen de los datos extraídos de diversas fuentes, como fruto de mis horas de descanso dedicadas a este estudio interesante y complejo. La literatura antimasónica, aunque muy considerable, es desgraciadamente muy poco conocida, pero también es cierto que su estudio requiere prudencia y circunspección. Porque muchas de las obras sobre la franc-masonería han sido escritas por los mismos masones con el fin de orientar la acción antimasónica en una falsa dirección, y éstas son precisamente las producciones que más se han propagado entre el público, mientras que las otras, indeseables para la secta, desaparecen de la circulación con una rapidez asombrosa. La literatura puramente masónica, es decir, la reservada de un modo exclusivo a los masones, se oculta cuidadosamente a la vista de los profanos, por lo que resulta dificilísimo estudiarla y sólo nos ofrece para estas investigaciones informes eventuales, publicaciones masónicas que casualmente han ido a parar a los archivos de antimasones notables, y finalmente algunos libros o artículos de revistas y periódicos escritos por masones, en los que, algunas veces, se consigue levantar una punta del velo que oculta el trabajo de las sociedades secretas. Una de las fuentes principales que proporcionan datos para este estudio es la lectura atenta de los boletines y memorias de los congresos y asambleas masónicos, que, claro está, no se publican para los "profanos", pero su colección completa sólo puede encontrarse en contadísimas bibliotecas particulares. Conviene observar que muchas veces las cuestiones más interesantes dejan de mencionarse en tales boletines y memorias y aparecen frecuentemente sustituidas por líneas de puntos, al final de las cuales se dice: "Esta moción queda aprobada". Por otros caminos, sin embargo, se pueden encontrar datos de interés acerca de estas fuerzas ocultas, cuyo objetivo es la destrucción de la civilización cristiana. Existen organizaciones que, sin tener en apariencia ninguna relación con la masonería, persiguen la misma finalidad, y estudiando sus trabajos pueden descubrirse indicaciones preciosas acerca de sus directivos y de sus inspiradores. Demuestra la experiencia que dondequiera que se presenta la lucha contra el cristianismo, su moral y su cultura, contra los Estados y sus instituciones, contra todo espíritu de orden y de disciplina, se reconoce inmediatamente no sólo la presencia, sino la dirección de la masonería en esta obra de destrucción. Y, sin embargo, ¡cuántos hay que nada saben o nada quieren saber de esta fuerza satánica! ¿Por qué? ¿Por qué esta cuestión de tan vital interés, esta clave de los acontecimientos pasados y presentes, es tan poco conocida y despierta tan escaso interés en la opinión pública? Los unos forman parte de las sociedades secretas sin saber ellos mismos muchas veces cuáles son sus verdaderos fines; los otros obedecen inconscientemente las órdenes de la masonería diciendo que se trata de cuentos inventados por los partidos políticos de la derecha; otros son demasiado perezosos para reflexionar sobre problemas tan complejos; otros, en fin, se dan cuenta de la fuerza masónica, tienen alguna noción de su funesto trabajo, pero, como el avestruz, ocultan la cabeza debajo del ala para no ver el peligro. Suelen decir estos últimos que "si la masonería es una fuerza tan temible que ha conseguido apoderarse del poder en casi todo el mundo, la lucha se hace inútil y está condenada a un fracaso cierto". No, la lucha contra las fuerzas ocultas no sólo es posible, sino necesaria. Las sociedades secretas temen a la luz y a la verdad y su fuerza reside exclusivamente en su misterio, en su trabajo subterráneo, en sus mentiras, en su bellaquería constante. Desenmascarando sus imposturas, rompiendo las tinieblas con que envuelven sus trabajos, se las puede desarmar, se las puede hacer inofensivas y evitar que continúe su obra de destrucción del cristianismo y de cuanto éste ha creado en el transcurso de los siglos. He de ceñirme en estas páginas a dar un breve resumen de la cuestión masónica, y tal vez en ellas encontrará el lector la ayuda necesaria para emprender el estudio de esta materia; tal vez le incitarán a interesarse en el trabajo antimasonico y le persuadirán de la necesidad de reaccionar contra esta fuerza terrible, o evitarán al menos que la secunde inconscientemente.

“La masonería en descubierto”

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